Más Rápido, Más Fuerte y Más Listo

Al estar en contacto con deportistas de diversas edades, tengo la oportunidad de observar su motivación de logro y su forma de competir. La competitividad y la motivación de logro están relacionadas con la Teoría de Metas de Logro que presentamos en Cada paso una meta y cada meta un paso. En dicha teoría se expone tanto la orientación motivacional a la tarea como la orientación al ego, además de sus implicaciones y consecuencias. Los conceptos de motivación de logro y competitividad hacen referencia a los criterios a los que atiende la persona a la hora de evaluar su acción o tarea.

La motivación de logro y la competitividad se desarrollan en tres fases, no todos llegan a la última etapa, y varía considerablemente la edad a la que se alcanza cada estadio. La Fase de Competencia Autónoma se produce antes de los cuatro años y el niño se concentra en el dominio de su entorno y en la evaluación de sí mismo. La Fase de Comparación Social es la etapa del “más grande, más rápido, más fuerte y más listo”. Se inicia hacia los cinco años y el niño centra su atención en comparar directamente su ejecución con la de los demás; diferenciándose de la fase autónoma en la que la referencia de evaluación es uno mismo.

roger federerPor último, la Fase Integrada incluye estrategias de logro autónomas (primera fase) y de comparación social (segunda fase); la persona que domina esta integración sabe cuándo conviene competir y compararse con los demás, al igual que es capaz de identificar cuál es el momento apropiado para adoptar criterios autorreferenciales. Para esta última etapa no hay una edad característica de comienzo, cada persona alcanza esta fase en función de sus particularidades; incluso hay personas que no la alcanzan nunca.

La comparación social es muy habitual entre los deportistas jóvenes de categorías formativas, aunque también puede ocurrir que una persona alcance la fase integrada a una edad muy temprana. Lo que resulta frecuente es que una vez superadas las categorías formativas, muchos deportistas continúan comparándose socialmente en momentos inapropiados. Para alcanzar la fase integrada son necesarias la reflexión y el aprendizaje además de la competitividad.

Cuanto antes comencemos a educar a las nuevas generaciones en competiciones sanas y a fomentar motivaciones orientadas a las tareas, mayor será el impacto positivo y los beneficios que aportarán el deporte y el ejercicio físico a la persona. Al alcanzar la fase integrada, la persona disfrutará más del deporte que practique porque sabrá interpretar adecuadamente cuándo debe competir consigo misma y cuándo competir en sociedad.

“La única habilidad competitiva a largo plazo es la habilidad para aprender.”
Seymour Papert (1928-…)

Anuncios