Control de Atribución

¿Cómo explicas tus éxitos? ¿Y tus derrotas? ¿A qué atribuyes tus logros y decepciones de la vida? He conocido personas cuyo ego es tan grande que, aún en situaciones evidentes, se empeñan en atribuir la responsabilidad a cualquier persona excepto a sí mismas; del mismo modo, he conocido gente que trata de cargar con toda la responsabilidad en cada situación.

Las atribuciones son la manera que tenemos de explicar lo que nos ocurre. Hacemos atribuciones sobre todo tipo de sucesos: desde perder el autobús hasta conseguir un gran reto personal o profesional. Cada persona aplica su sistema de atribuciones teniendo en cuenta sus características personales, para comprender el sistema de atribución de una persona hay que tener en cuenta su autoconcepto, su motivación, su confianza, su autoestima, etc.

Además de estas particularidades personales, en las atribuciones hay algunos aspectos comunes en todos nosotros: la estabilidad y el control. La estabilidad hace referencia a si el origen de, por ejemplo un éxito, es un factor estable o inestable, es decir si se atribuye a algo que pueda cambiar a lo largo del tiempo. Un tenista con talento, motivación y confianza atribuirá su victoria a su calidad (estable), mientras que uno con el mismo talento pero con un peor autoconcepto pensará que la suerte (inestable) ha estado de su lado a la hora de conseguir la victoria.

Marquez-Lorenzo-Rossi-linterior-Indianapolis_ARAIMA20140810_0180_5El control o locus de control se entiende a nivel interno (yo) o externo (otros), de modo que se puede diferenciar lo que está bajo control de lo que escapa a nuestro control: nuestro tenista puede atribuir su victoria a lo bien que se ha preparado para el partido y a la estrategia empleada (interno y bajo control) o a que el rival no se encontraba en su nivel físico habitual (externo y fuera de control). Las atribuciones que hacemos afectan a nuestras expectativas de éxito o derrota y a las reacciones emocionales que experimentaremos en el futuro. El orgullo y la vergüenza son reacciones emocionales que se producen con facilidad al realizar atribuciones a factores internos y/o bajo control. Cuando las atribuciones que hacemos se refieren a factores externos y/o fuera de nuestro control, las reacciones emocionales suelen ser más comedidas.

Hacer las atribuciones adecuadas en cada momento ayudará al deportista a aprender de sus errores y le permitirá disfrutar de los éxitos que vaya cosechando. Por otro lado, un deportista que no sea capaz de analizar correctamente sus resultados tardará más en aprender de sus errores y probablemente le impedirá saborear plenamente sus victorias.

Si los entrenadores estamos atentos y en contacto con los jugadores, podremos identificar poco a poco el sistema de atribuciones que emplea cada jugador. De la misma manera, toda persona (deportista o no) puede autoevaluar su sistema de atribuciones y autoaplicarse con el fin de mejorarlo. Las ventajas de hacer buenas atribuciones son muchas, pero son aún más las desventajas que acarrea hacer atribuciones equivocadas.

Y ahora, ¿a qué atribuyes tus éxitos y tus derrotas?

“A nadie le va mal durante mucho tiempo sin que él mismo tenga la culpa.”
Michel de Montaigne (1533-1592)

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