Pensamiento Frío VS Pensamiento Caliente

El cerebro humano opera de manera diferente teniendo en cuenta la(s) emoción(es) que la persona esté experimentando en cada situación. Las interpretaciones y conductas reactivas (respuestas) que llevamos a cabo estando enfadados son muy diferentes de las que hacemos en un estado de euforia y alegría, las que hacemos estresados y ansiosos distan mucho de las que hacemos relajados y en calma.

El sistema emocional caliente o pensamiento caliente regula impulsos y emociones esenciales para la supervivencia, desde el miedo y la ira hasta el hambre y el sexo. Se encarga de movilizar rápidamente el cuerpo para la acción, no se detiene para pensar o preocuparse por las consecuencias a largo plazo. El sistema caliente está conectado con el sistema cognitivo frío o pensamiento frío, el cual es complejo, reflexivo y más lento a la hora de activarse. Este sistema permite a la persona realizar conductas racionales, reflexivas y estratégicas; y resulta crucial en la toma de decisiones orientadas al futuro y en los esfuerzos de autocontrol.

Ambos sistemas se encuentran en constante interacción recíproca: cuando uno se activa más, el otro se vuelve menos activo. Por ejemplo, en una persona que se encuentre en una situación muy estresante, se acentuará el sistema caliente y atenuará el frío. Estos sistemas actúan tanto a nivel personal como profesional, es importante ser consciente de ello pues el empleo adecuado de cada uno de ellos permite una mejor adaptación al entorno y sus circunstancias.

Bibiana-Steinhaus-pep-guardiolaEn el mundo del deporte es igualmente importante mantener esa reciprocidad entre los sistemas y saber activar cada uno en función de las necesidades de cada situación. Tanto los deportistas como los entrenadores empleamos ambos sistemas en las diferentes situaciones de una temporada. Por ejemplo, un entrenador emplea el sistema frío para analizar a un rival en una fase eliminatoria y plantear una estrategia determinada, pero es el sistema caliente el que le hace perder los papeles ante una decisión arbitral o saltar de alegría al conseguir un objetivo ambicioso. Por su parte, un jugador empleará el sistema caliente para reaccionar ante un error del rival aprovechándolo para robarle el balón, y utilizará su sistema frío para mantener la concentración en el desarrollo de la competición en lugar de caer en las provocaciones del público o el rival.

Al ser cada escenario el que condiciona el empleo de uno u otro sistema, puede haber ocasiones en las que resulte más complicado hacer uso del sistema más adaptativo. A veces es complicado mantener la calma y resulta más habitual dejarse llevar por las emociones del momento, lo que puede ser muy acertado o muy desastroso. También ocurre a la inversa con personas que no reaccionan adecuadamente en situaciones que exigen una respuesta rápida e instintiva. En cualquier caso, siempre podremos mejorar nuestras reacciones de modo que seamos capaces de hacer uso del mejor sistema para cada situación. No hay que olvidar que a veces, como seres humanos perfectamente imperfectos, solemos cometer errores; la cuestión es saber aprender de ellos.

“Cada fracaso enseña al hombre algo que necesitaba aprender.”
Charles Dickens (1812-1870)

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