Diversión Contagiosa

Si queremos trabajar bien, rendir al máximo, aprovechar el tiempo, aprender lo posible, etc. debemos cuidar el ambiente en el que lo llevamos a cabo. Existen muchos factores que afectan al rendimiento y a la productividad de un equipo; muchos de ellos ya los hemos comentado en entradas previas, pero hoy hablaremos del clima laboral o clima de aprendizaje.

basket niñosEl clima laboral se encuentra en constante relación con la motivación, el disfrute, la superación, etc. por tanto resulta clave atender y asegurarse de establecer un ambiente de trabajo que fomente el desarrollo de todo ello. En lo que a la tarea se refiere, los entrenadores tratamos de que los jugadores entiendan y pongan en práctica los conocimientos que les transmitimos; para ello, podemos tener en cuenta las siguientes directrices para generar un clima de aprendizaje o laboral adecuado:

  1. Interés. Hay que despertar y mantener el interés del deportista. Es muy importante ser capaces de transmitir nuestra pasión y ser creativos en nuestro desempeño. No solo hay que transmitir el qué, también el cómo.

  1. Aprendizaje significativo. El deportista necesita saber por qué hace una actividad determinada, cual es su objetivo o finalidad y dónde le llevará. Hay que dar a conocer el motivo, el “porque yo lo digo” no fomenta el aprendizaje ni el rendimiento.

  1. Variar y adaptarse. Es necesario estar al día y seguir formándonos; hacer siempre lo mismo es aburrido y conduce a la monotonía y a la pérdida de interés y concentración. Todo avanza: los entrenamientos, los ejercicios, las pruebas, la metodología, la tecnología, etc.

  1. Diversión. Todo lo que aprendemos jugando, lo entendemos, retenemos y reproducimos mejor. Jugar genera un ambiente relajado que favorece la concentración y el aprendizaje.

  1. Críticas adecuadas. Las críticas negativas son muy peligrosas; a nadie le gusta ser criticado por su participación en una actividad. Las personas nos sentimos ridículas cuando hacemos cosas en las que nos sentimos poco hábiles, y si, además, nos critican por ello, aumenta nuestra inseguridad y baja la autoestima. Hay que tener mucho cuidado a la hora de criticar y corregir.

  1. Valorar los progresos. Para alcanzar una gran meta hace falta primero dar pequeños pasos y hay que valorar cada paso dado por pequeño que sea. Cada deportista tiene su talento, inteligencia y capacidades; valoremos lo que suponga un esfuerzo individual en lugar de valorar solo el resultado.

  1. Actividades de dificultad media. Los ejercicios muy complicados pueden generar frustración y baja motivación; por su parte los muy sencillos, pueden generar pérdida de interés y baja motivación. Las actividades con un nivel de dificultad media ayudan a mantener la motivación del jugador y le permiten tener éxito cuando se entrena.

  1. Feedback. Los deportistas han de sentirse partícipes de su aprendizaje; para ello podemos: escuchar sus propuestas, hablar con ellos, pedirles feedback, que formen parte del diseño de algún ejercicio o sesión, etc.

Si cuidamos estas 8 directrices y nos aseguramos de mantener un seguimiento adecuado del grupo, estaremos creando un entorno que facilite a los deportistas la comprensión de los aprendizajes que queremos transmitirles. Además de disfrutar del resultado, a todos nos gusta divertirnos durante el trabajo que hacemos en el día a día.

Un ambiente de trabajo divertido es mucho más productivo que uno rutinario. A la gente que disfruta de su trabajo se le ocurren más ideas. La diversión es contagiosa.”
Roger Van Dean (1944-…)

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