Saber ganar, saber perder

El deporte no ha parado este verano. A las modalidades deportivas que se celebran durante estas fechas (ciclismo, atletismo, deportes de motor, tenis, etc.) hay que añadir los torneos de selecciones nacionales (rugby, baloncesto, fútbol,…) y las pretemporadas que llevan a cabo los equipos profesionales. Todas estas competiciones permiten, entre otras cosas, observar cómo se gestionan las victorias y derrotas; los aciertos y los errores, la euforia y la frustración.

Generalmente, a todos nos gusta ganar y a nadie le gusta perder, pero no se enseña cómo hay que ganar y cómo hay que perder. El deporte es competición sana porque se realiza con respeto: respeto al rival, a los compañeros, a los árbitros, aficionados, etc. Cuando se falta al respeto, deja de ser deporte para convertirse en una simple competición orgullosa. Lamentablemente, es esto último lo que puede apreciarse en muchas situaciones.

Saber ganar y saber perder son algunas de las bases que hay que aprender para poder disfrutar del deporte sanamente. Muchas veces, los entrenadores no explicamos a los deportistas cómo deben comportarse ante las victorias y las derrotas. Las personas nos dejamos llevar fácilmente por las emociones y, en esos casos en los que la emoción nos domina, no nos damos cuenta de todo lo que hacemos y/o decimos.

Saber perder es complicado, se fusiona la tristeza o frustración de no haber alcanzado un objetivo con la “deshonra” que puede suponer dicha derrota. rossi marquezSaber perder es una de las grandes enseñanzas que aporta el deporte y es, por supuesto, aplicable a la vida cotidiana. Una vez perdido (un partido, un campeonato, una oportunidad) lo mejor que puedo hacer es aprender de los errores que he cometido YO y trabajar para mejorarlos YO. Los errores que puedan cometer los demás no están bajo mi control, por tanto no me aporta nada positivo el resaltar los fallos ajenos o lo que comúnmente se conoce como “echar balones fuera”. En el deporte se puede responsabilizar de la derrota al rival, al árbitro, al entrenador, a los compañeros, etc. pero eso no sirve para que el deportista evolucione y mejore. Tras una derrota, la persona que quiere progresar hará un trabajo de reflexión y autoanálisis para poder corregir cada detalle. Por otro lado, la persona que responsabilice a todo el mundo excepto a sí mismo, difícilmente aprenderá de sus acciones y errores (lo cual aumenta las probabilidades de que vuelvan a producirse).

oliver kahn santi cañizaresSaber ganar es complicado, se fusiona la alegría y euforia de haber logrado un objetivo con el orgullo propio de alguien que ha superado una prueba o barrera exigente. Saber ganar es una de las acciones más bonitas del mundo del deporte: el respeto que se muestra al rival tras vencerlo en la competición resulta muchísimo más atractivo que las habituales ostentaciones y pavoneos.

Un claro ejemplo de lo que es NO saber perder es el entrenador de fútbol José Mourinho. Da igual en qué país entrene, a qué equipo y a qué jugadores; ante cada derrota encuentra un culpable ajeno. Puede ser alguno de sus jugadores, la directiva, los árbitros, la prensa, la FIFA o incluso Eva Carneiro, la encargada de la sección médica el club. Resulta poco habitual escucharle entonar el “mea culpa” o palabras de reconocimiento al rival.

rafa y rogerAlguien que SI sabe perder (y no precisamente porque lo haga habitualmente) es Roger Federer. Hay pocos deportistas que muestren tanta clase, amor y respeto por su deporte y quienes forman parte de él. Después de ganar 17 Grand Slam y establecer la mejor marca de semanas ocupando el primer lugar en el ránking ATP (302 semanas), supo perder y ceder su preciado primer puesto a un joven y fuerte Rafa Nadal. Recuperó el número 1 durante un tiempo y demostró su calidad humana ante un renovado y mejorado Novak Djokovic.

Ejemplos de NO saber ganar podemos encontrarlos a patadas. Por citar algunos: el famoso “¡Madrid, cabrón, saluda al campeón!” de Samuel Eto’o tras ganar la liga con el Barcelona o, más recientemente, la foto publicada por Sergio Ramos con una camiseta en la que se podía leer “Au revoir” justo al terminar el partido de semifinales del Eurobasket en el que la selección española venció a la potente y anfitriona selección francesa.

Por último y sin cambiar el escenario, al sonar la bocina final de la semifinal entre España y Francia, Pau Gasol SI supo ganar, ya que cuando toda la selección española le rodeó en un abrazo colectivo, esta gran persona (en todos los sentidos) fue inmediatamente a saludar al equipo francés. Su gesto de respeto al rival fue el camino que siguieron todos sus compañeros españoles; para quitarse el sombrero.

Mis padres me enseñaron tres cosas fundamentales: que para poder estar orgulloso de ti mismo hace falta trabajar; que es preciso actuar con seriedad; y que debes respetar a los demás para recibir respeto a cambio. Trabajo, seriedad y respeto.”
Zinedine Zidane (1972-…)

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