Estableciendo Objetivos

Al emprender cualquier actividad, todos establecemos objetivos de una forma más o menos clara. Dependiendo de cómo se planteen estos objetivos, las características de los mismos, o bien los plazos que se marquen para alcanzarlos, éstos tendrán unos efectos positivos, negativos o de diferente índole sobre el grupo. El establecimiento de objetivos como técnica, es entrenable y se puede aprender; la persona que la utilice correctamente tendrá en sus manos una gran herramienta para conseguir que el equipo funcione de la mejor manera posible.

Existen diferentes tipos de objetivos en función de la orientación de las metas objetivas, la temporalización y los destinatarios. Teniendo en cuenta la orientación de las metas, se diferencian los objetivos de resultado de los de realización. Los primeros se refieren al cómputo global final de un evento deportivo, al resultado de la actividad (ganar) y dependen tanto de la habilidad de un equipo como de otros factores (actuación arbitral, el acierto del equipo contrario, público,…). Los objetivos de realización, hacen referencia al proceso de la actividad deportiva, a las conductas que pueden realizar los deportistas para alcanzar el resultado deportivo (hacer buenos bloqueos, prestar atención a las ayudas defensivas, etc). Los objetivos de realización dependen únicamente del propio deportista, siendo su actitud clave a la hora de afrontar los retos de forma efectiva.

A pesar de que en muchos casos la meta final de la actividad deportiva sean los objetivos de resultado, los de realización son la única vía que tienen los jugadores para controlar la obtención de resultados. Los objetivos de realización son todas las conductas que pueden realizar los deportistas para conseguir el objetivo de resultado y es apropiado hacer un uso combinado de ambos tipos de objetivos (tanto de resultado como de realización).

Start Straight for sunEl horizonte temporal es otra de las distinciones que se hacen a la hora de clasificar los objetivos, pudiendo diferenciar los objetivos a largo plazo, intermedios progresivos, corto plazo o inmediatos. Los objetivos a largo plazo son los primeros que deben plantearse ya que se refieren al objetivo final (p. ej., ascender de categoría), los intermedios progresivos son pasos intermedios hacia la consecución de los objetivos a largo plazo (estar entre los primeros 5 clasificados a mitad de temporada). Completar los objetivos intermedios progresivos indica que se está en el buen camino para la consecución del objetivo final o a largo plazo.

Los objetivos a corto plazo son los que de manera prioritaria deben ocupar la atención y la actuación del deportista y del cuerpo técnico en un periodo de tiempo muy próximo, es decir, el objetivo intermedio más cercano (ganar el siguiente partido). Por último, los objetivos inmediatos permiten dirigir la atención del deportista hacia aquellas cuestiones que se consideren más relevantes en cada momento concreto y tienen que culminarse en un breve periodo de tiempo (defender “cara a cara” a un rival que está acertado).

Para llevar a cabo el establecimiento de objetivos adecuadamente se comenzará por los de largo plazo y, sucesivamente, se añadirán los pasos intermedios que nos llevarán a la consecución del objetivo final.

La última de las distinciones que se realizan para clasificar los tipos de objetivos es en función de sus destinatarios, diferenciando los objetivos colectivos de los individuales. Es importante establecer objetivos individuales para cada uno de los integrantes del equipo de forma que planteen las conductas individuales para obtener el máximo rendimiento del equipo, y alcanzar así los objetivos colectivos.

DianaLa compenetración entre los objetivos individuales y los colectivos resulta crucial a la hora de mantener una buena cohesión de equipo, ya que el resultado colectivo depende de la aportación bien coordinada de cada uno de sus componentes. Asimismo, cada deportista que pertenece a un equipo trabajará más en beneficio del grupo si conoce cuál es su aportación concreta, si valora positivamente esta aportación y, lo más importante, si sabe que trabajando de esta manera tiene la posibilidad de alcanzar objetivos individuales que le satisfacen.

Existen unos principios básicos en el establecimiento de objetivos que, aplicados correctamente, proporcionan una sólida base para el diseño de un programa de establecimiento de metas. Dichos principios son los siguientes:

  1. Establecer objetivos claros y específicos.
  2. Establecer objetivos difíciles pero realistas.
  3. Establecer objetivos a largo y corto plazo.
  4. Combinar objetivos de resultado y realización.
  5. Anotar por escrito los objetivos.
  6. Desarrollar estrategias para el logro de objetivos.
  7. Formular objetivos en términos positivos.
  8. Favorecer el compromiso con los objetivos individuales.
  9. Dar apoyo a los objetivos.
  10. Evaluar los objetivos.

Mediante el establecimiento de objetivos se pueden trabajar específicamente distintas variables psicológicas relacionadas con la actividad deportiva. Según sea nuestro propósito, esta técnica puede influir en variables como la motivación, nivel de activación, autoconfianza, atención, control del estrés, cohesión de equipo y comunicación interpersonal.

“Un objetivo, una meta, un blanco, sirven para determinar la acción de hoy y obtener el resultado de mañana.”
Peter Drucker (1909-2005)

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Un comentario en “Estableciendo Objetivos

  1. Pingback: Cada paso una meta y cada meta un paso | Psicología y Deporte y Viceversa

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