¿Qué puedo hacer por el equipo?

Muchas de las actividades deportivas se realizan en grupo; resulta evidente en los deportes de equipo pero, en los de competición individual, los deportistas también se relacionan con el entrenador, preparador físico, médico, compañeros de entrenamiento, etc.

Los grupos están compuestos por diferentes personas entre las que se producen diversas relaciones e interacciones, y un equipo es un grupo con características concretas derivadas de la actividad deportiva que desarrolla y de su propia dinámica. El conocimiento mutuo y la interacción son componentes esenciales y cumplen funciones imprescindibles. La cohesión grupal de cada equipo depende de su conocimiento mutuo y de la calidad de las interacciones y relaciones desarrolladas. Una de las definiciones de cohesión más apropiadas para el deporte es la siguiente:

“La cohesión es el proceso dinámico que se refleja en la tendencia de un grupo a no separarse y permanecer unido en la persecución de sus metas y objetivos” (Carron, 1982).

La cohesión no siempre potencia el rendimiento del grupo, pero sin duda puede crear un entorno positivo que provoque interacciones provechosas entre sus miembros. Algunos psicólogos del deporte (Anshel, Carron, Yukelson) han propuesto pautas para desarrollar la cohesión de equipo que, a pesar de ser específicas del ámbito deportivo, se aplican también en la enseñanza y en la actividad física. Podemos diferenciar las pautas en función de sus destinatarios; en primer lugar las de los entrenadores y en segundo las de los integrantes del equipo.

¿Qué pueden hacer los entrenadores?

  • Explicar los papeles individuales en el éxito del equipo. Los entrenadores han de explicar detalladamente a los deportistas cuáles son sus funciones en el equipo y brindarles oportunidades para que puedan contribuir a los éxitos del mismo. Cuando los jugadores entienden lo que se les exige a sus compañeros, pueden empezar a desarrollar el apoyo y la empatía entre ellos.
  • Establecer objetivos de equipo estimulantes. Los objetivos específicos y estimuladores hacen que el equipo permanezca concentrado en lo que tiene que llevar a cabo. A medida que alcanzan sus metas, los jugadores deben sentirse colectivamente alentados a mostrarse orgullosos de sus logros y a esforzarse por conseguir nuevos objetivos.
  • Estimular la identidad de equipo. El entrenador puede fomentar la identidad del equipo de diferentes maneras: ropa distintiva, rutinas alternativas, funciones sociales, etc. Debe hacerse lo posible para que los equipos conozcan sus particularidades y se sientan especiales.
  • Evitar la formación de pandillas. Por lo general, las pandillas solo benefician a unos pocos integrantes del equipo a costa de alienar a la mayoría. Los jugadores forman pandillas cuando el equipo pierde, no se satisfacen sus necesidades o los entrenadores establecen diferencias en el trato.
  • Celebrar reuniones periódicas para resolver conflictos. A lo largo de la temporada, los entrenadores deberían llevar a cabo reuniones de equipo para posibilitar la expresión sincera, franca y constructiva de sentimientos (positivos y negativos). El entrenador en su función de líder podrá orientar al grupo para afrontar los problemas de manera constructiva.
  • Conocer a las personas del grupo. El deportista valora mucho que el entrenador haga un esfuerzo por conocer aspectos su vida fuera del contexto del equipo. Ser consciente de hechos personales y la disposición a escuchar ponen de relieve el interés y la atención que se tiene hacia los jugadores.

banquillo niños

¿Qué pueden hacer los miembros del grupo?

  • Conocer a los compañeros del equipo. Cuanto más se conocen unos a otros, más fácil es aceptar las diferencias individuales. Los jugadores deberían tomarse el tiempo necesario para conocerse, sobre todo cuando hay nuevas incorporaciones.
  • Ayudar a los compañeros. La existencia de un equipo equivale a la mutua interdependencia de sus integrantes. Ayudarse recíprocamente crea un espíritu de equipo y hace que todos se sientan más unidos.
  • Proporcionar refuerzos positivos a los compañeros. Apoyar a los compañeros en lugar de ser negativo y crítico con ellos supone un gran paso en la dirección de construir la confianza y el respaldo mutuos.
  • Ser responsable. Los miembros del equipo no deberían adquirir la costumbre de atribuir su bajo rendimiento a los demás. Culpar a los demás no tiene ningún objetivo provechoso.
  • Comunicarse con el entrenador con franqueza y sinceridad. Los integrantes del equipo deberían relacionarse con el entrenador sincera y abiertamente. Cuanto mejor se conocen unos a otros, mayores son las posibilidades de éxito y armonía en el equipo.
  • Esforzarse al 100% en todo momento. Trabajar duro, sobre todo en los entrenamientos, ayuda a mantener unido el equipo. La dedicación y el compromiso son contagiosos. Normalmente, dar buen ejemplo ejerce un impacto positivo en la unidad del grupo.

La cohesión está relacionada de forma positiva con otros constructos importantes, como la satisfacción, la conformidad y la estabilidad. Tanto los entrenadores como los deportistas tienen la responsabilidad de desarrollar la cohesión del equipo, para lo cual los profesionales de la psicología del deporte pueden sugerir muchas pautas beneficiosas.

“Los buenos equipos acaban por ser grandes equipos cuando sus integrantes confían los unos en los otros lo suficiente para renunciar al ‘yo’ por el ‘nosotros’.”
Phil Jackson (1945-…)

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