Agresiones en el Deporte

Cuando hablamos de violencia en el deporte se hace referencia a las agresiones. Estas pueden ser intencionadas o no y de diferentes tipos, pero agresiones a fin de cuentas. En el contexto deportivo, Pelegrín y Garcés (2007) definieron la agresión como “el conjunto de pensamientos, actitudes y comportamientos expresados inadecuadamente y que implican una serie de respuestas que traspasan la línea de las normas, el respeto, la consideración, el control y, en definitiva, la deportividad.”

MordiscoLas agresiones se pueden clasificar en función de tres criterios resultando 6 tipos de agresiones, conocer dichos criterios de clasificación serán de ayuda para completar la definición propuesta. Atendiendo a las implicaciones emocionales o racionales, se puede encontrar la agresión instrumental que consiste en utilizar la agresión para alcanzar otros fines, de modo que es una agresión premeditada. Por otro lado, la agresión emocional, también llamada hostil, es aquella con la que se provoca daño físico y psicológico a otra persona como reacción automática (no premeditada) ante una situación aversiva.

Si nos fijamos en el proceso de la interacción, hablamos de agresión reactiva si se produce como reacción defensiva ante una amenaza percibida. En cambio, la proactiva se produce sin provocación previa y está dirigida a obtener objetivos mediante el empleo de medios coercitivos.

Pelea nbaFinalmente, en función de la conducta, la agresión verbal consiste en utilizar insultos y amenazas contra otra persona o personas mientras que la física se materializa con acciones como golpes, patadas, empujones, etc.

Es importante conocer los indicadores a observar a la hora de trabajar con las agresiones en el deporte. Un primer indicador es la tolerancia a la frustración del deportista, observando el modo en que expresa su enfado o ira en diferentes situaciones: cuando pierde un partido, cuando los resultados no son los esperados, cuando los demás no están de acuerdo o cuando el entrenador no le reconoce un esfuerzo o mérito.

CabezazoTambién hay que observar las agresiones verbales y físicas que se producen entre los deportistas: si dicen “tacos” durante entrenamientos y competiciones o si responden de la misma manera cuando un jugador del equipo rival les insulta o pega. La agresión emocional se registrará en caso de que el deportista grite a sus compañeros cuando no esté de acuerdo o si se enfrenta al árbitro o entrenador cuando piensa que actúa injustamente.

Otro indicador a tener en cuenta es el relativo a la consideración y el respeto hacia otros deportistas: burlas y críticas a los contrarios, gritos e insultos a los compañeros cuando se falla, culpar a compañeros tras un error propio y la falta de respeto al equipo mientras se compite o entrena. Por último, los aspectos relacionados con la actitud del entrenador son también un indicador susceptible de observación a la hora de analizar las agresiones deportivas: corregir errores con actitud negativa, utilizar un estilo de comunicación agresivo, no reforzar los avances de los deportistas, liderazgo autoritario, etc.

Una vez detectados los indicadores de conductas agresivas en el equipo, estaremos en disposición de erradicar las conductas no deseadas o menos adaptativas de la dinámica grupal. El seguimiento de dichos indicadores ha de ser continuado y constante, pues su efecto en el grupo y el trabajo resulta notable.

“Herir a un oponente es herirse a uno mismo. El arte de la paz es controlar la agresión sin producir daños.”
Morihei Ueshiba (1883-1969)

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