Cimientos del Deporte Base y de Formación

El deporte y el ejercicio físico son muy importantes en la infancia, es una etapa complicada en la que influyen diferentes circunstancias. He podido comprobar que, en algunos casos, no se tienen en cuenta ciertas implicaciones psicológicas que tiene el deporte de iniciación o de base.

En primer lugar, el deporte optimiza el desarrollo físico de los niños: aprenden nuevas habilidades y mejoran su condición física. Asimismo, permite adquirir nuevos hábitos saludables de ejercicio, alimentación e higiene. El deporte infantil fomenta la relación con iguales mediante el proceso de socialización, maduración emocional e integración psicosocial. Gracias a las diversas situaciones que se pueden producir en un grupo de jóvenes, los niños experimentan un gran desarrollo psicosocial que será de utilidad en otros contextos ajenos al deporte (familia, amistades, escuela, etc.). Mediante el ejercicio, desarrollan recursos psicológicos como la capacidad atencional y de concentración; además las diferentes experiencias les permiten entrar en contacto con conceptos como la autoconfianza, el autocontrol, el autoconcepto y la autoestima.

Sin embargo, en estas edades no se suele practicar deporte por motivos de desarrollo, lo más habitual es que su motivación para la práctica deportiva consista en divertirse, afiliarse con iguales, el entusiasmo, las emociones, el aprendizaje de nuevas destrezas y el desafío competitivo (la victoria).

niñosEs importante utilizar el deporte de iniciación y formación como herramienta educativa y evitar los modelos profesionalizantes. Ya tendrán tiempo de escoger entre intentar ser profesionales o no a lo largo de su desarrollo; pero si tratáramos a los niños como profesionales pondríamos en riesgo algunos de los beneficios del deporte para su desarrollo. El deporte les facilita enfrentarse a situaciones vitales permitiéndoles aprender y generalizar a otros contextos.

Se pueden destacar tres tipos de objetivos en el deporte infantil: físicos, sociales y psicológicos. Los primeros hacen referencia al aprendizaje de nuevas habilidades y técnicas (específicas de cada modalidad deportiva) y la mejora de la condición física. Los objetivos sociales consisten en compartir tiempo con los amigos y en conocer nuevas amistades, mientras que los psicológicos ayudan a que los niños aprendan sobre liderazgo, autodiscipilina, deportividad, autoconfianza, cooperación y competición.

Los modelos profesionalizantes fomentan que estos objetivos del deporte infantil sean sustituidos por objetivos centrados en los resultados. Por ello, resulta crucial que los entrenadores de estas categorías estén correctamente formados y que prioricen los objetivos físicos, sociales y psicológicos.

Hay que diferenciar entre los valores que se promueven a través del deporte y los valores que se transmiten en el deporte de ocio y profesional. La tarea educativa es complicada cuando la sociedad muestra constantemente ejemplos que contradicen las enseñanzas. Por ejemplo, explicas a tu equipo de niños que hay que respetar al rival y a los jueces o árbitros, y al llegar a casa se encuentran el partido “X” dónde aparecen dos rivales agrediéndose o deportistas admirados que se dirigen a los jueces y árbitros como si fueran de una especie inferior.

Más allá de ejemplos contradictorios, el deporte promueve grandes valores y, si se lleva a cabo una correcta formación deportiva, los niños aprenderán a:

  • Aceptar y respetar las normas (cumpliéndolas sin trampas).
  • Asumir equilibradamente las victorias y derrotas.
  • Ser capaz de obtener el máximo beneficio de la experiencia de la competición (independientemente del resultado).
  • Respetar a los demás: compañeros, rivales y jueces.
  • Ser tolerantes y solidarios con otros, aceptando los errores ajenos y ayudando a los que lo necesitan.
  • Asumir responsabilidades.
  • Aceptar y cumplir compromisos con los demás y con uno mismo.
  • Perseverar realizando el máximo esfuerzo.
  • Ser capaces de trabajar en equipo

En el deporte base y de formación, una de las responsabilidades de los entrenadores es formar a las personas, no entrenar a futuros profesionales. La gran mayoría de los deportistas infantiles se convertirán en individuos que formarán parte de la sociedad, proporcionalmente son muy pocos los que se dedicarán al deporte profesionalmente. Formemos buenas personas con buenos valores, preparadas para la vida.

“Lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad.”
Karl A. Menninger (1893-1990)

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